Ayer descubrí un sitio que realmente me sorprendió. Me lo recomendaron el fin de semana y a la primera que pude, convencí a un cliente y me lo llevé a almorzar. Para gustos, colores pero creo que no me equivoqué y espero haber encontrado un refugio gastronómico-social para el futuro.
Gumbo (sito en la madrileña calle del Pez, 15) es un pequeño restaurante estadounidense que rompe con los tópicos: no se parece en nada a los Foster's Hollywood, Ribs y demás. A diferencia de los anteriores, Gambo -así se pronuncia en inglés la célebre sopa del estado de Luisiana-, huye de las hamburguesas requemadas para concentrarse en diversos platos de la cocina americana de los estados del sur. En concreto, de Luisiana. Y más concretamente, de Nueva Orleans.
La verdad es que no he tenido la suerte de estar por allí así que no puedo comparar una cocina con otra. Me da igual -para qué negarlo-. Lo que allí comí el martes merece la pena.
Lo grande de Gumbo es algo que no abunda -y que seguramente se acabará conforme el lugar se desarrolle-. Lo grande es que Mathew Scott -entre plato y plato-, salga a recibirte y a tomarte la comanda. Es un auténtico gusto que el cocinero te pregunte lo que vas a tomar e incluso te aporte su opinión sobre los platos.
Respecto a éstos, todo lo que probé me satisfizo. Los tomates verdes fritos, aunque una pizca salados, estaban muy bien. La ensala da de espinacas, también (tal vez yo cambiaría el queso azúl por otro de cabra o incluso un feta). Y el segundo: de miedo. Un mero con langostinos fantástico y ligero, ligero.
Los postres, pese a su buena pinta, no me atreví a probarlos… ¡El regimen!
Tal vez os interese saber que en LEWIS PR -la agencia de Relaciones Públicas para la que trabajo-, hemos lanzado al mercado una herramienta gratuita muy pensada para los responsables de comunicación y marketing de las empresas españolas y europeas.
Es una herramienta que hemos perfeccionado desde que la lanzamos hace más de un lustro. En España, llevábamos ya más de 2 años sin lanzarla al mercado -la renovamos cada 6 meses-, y no ha quedado muy mal.
Las ‘Media Guides’ de LEWIS PR (www.lewispr.com y www.lewispr.es), contienen los datos de contacto de muchos de los más influyentes periodistas tecnológicos en los diferentes mercados europeos, tanto de publicaciones orientadas a tecnologÃas de consumo, como diarios de alcance nacional, generalistas y económicos.
A nivel europeo y por el momento, LEWIS ofrece estas GuÃas de Medios en formato PDF en España, Alemania, Benelux, Dinamarca, Francia, Italia, Reino Unido y Suecia. Y todas, de forma gratuita. A mi, personalmente, me viene de perlas para enfocar rapidamente a los medios y periodistas clave.
Tras intercambiar impresiones con colegas y amigos, así como diferentes comentarios con algunos de vosotros, he pensado que tal vez sea el momento de empezar a pensar en crear una asociación.
Gonzalo Niederleytner me sugería hoy mismo el acrónimo APRP: Asociación de Profesionales de Relaciones Públicas. Walter, en un comentario anterior, me decía que éramos mucho más que agentes de prensa. Y algún otro hablaba de Técnico en COmunicación, así que me gustaría que lo pensásemos entre todos y viésemos si tiene futuro esto de crear la Asociación.
No creo que debamos plantearnos cotas elevadas -al menos, en un principio-, y sí objetivos claros que podamos cumplir a corto plazo y que nos permitan, en esencia, dignificar lo nuestro. Que, al fin y al cabo, nos ocupa entre 8 y 12 horas al día. ¿Cómo lo veis?
Hace poco leà un breve artÃculo que publicaba El PaÃs acerca de uno de esos “servicios de Google que nadie conoce” (te parafraseo, Victor) llamado Google Trends.
Según el artÃculo (lo he comprobado y funciona), la herramienta que plantea la omnipresente Google permite conocer qué están buscando los usuarios de Internet (en Google, claro) y qué han buscado en los últimos años. Además, el sistema permite definir la búsqueda por paÃses e incluso comparar palabras clave.
Si bien Ignacio Cembrero -el redactor del artÃculo-, comenzaba su pieza destacando lo anecdótico -las consultas que los españoles hacemos sobre Zapatero o Rajoy, o que Las Palmas es la ciudad donde los usuarios teclean en mayor medida la palabra sexo-, lo cierto es que también anticipó las ventajas que este servicio en pruebas tiene para los que nos dedicamos a esto de la comunicación y relaciones públicas.
Aunque en el juego de la construcción de marcas influyen diferentes actores (comunicadores, marketinianos, publicitarios en diversos grados…) es increible comprobar cómo Google Trends puede ayudarnos a testar la fuerza, inercia o debilidad de una marca (vean el ejemplo de Nokia, para quien trabajé hace algún tiempo, y su comparativa con otros “lÃderes” como Motorola o Alcatel). La diferencia entre uno y otros es notable, ¿verdad?:

Podemos argumentar que hay más cosas que influyen en el usuario a la hora de buscar una marca en Internet. Sin embargo, probad a teclear el nombre de vuestros clientes (y de sus competidores). ¿A que hay veces en las que los picos y los valles coinciden con vuestras acciones sobre los medios?
Cuando llevas algún tiempo en esto de las Relaciones Públicas, vas conociendo algunas cosas que no cambian.
1. Cuando dejas el periodismo -mi caso-, para pasarte al "lado oscuro", difícilmente vuelves a menos que te haga muy infeliz esto de la comunicación y retornes a costa de perder dinero.
2. Ser periodista -bueno o malo o regular-, tiene cierto prestigio entre tus amigos, colegas y familiares.
3. La profesión de Relaciones Públicas es de las pocas que exigen varias frases para que tu interlocutor entienda a qué te dedicas.
4. Ser ejecutivo de cuentas en una agencia de comunicación es considerado por la gran mayoría de los miembros de este medio como "el mal menor": unos sueñan con volver al periodismo, mientras que otros anhelan trabajar en "el cliente".
Luego está el hecho de que en este país -quizá por las razones anteriormente expuestas-, hay profesionales que no acaban de decidirse. Que mezclan las labores a uno y otro bando. Las más de las veces, de forma simultánea, rozando los límites éticos -en el mejor de los casos-, de ambos mundos: el periodismo y la comunicación corporativa. A veces, hasta el punto de participar en la política de comunicación de una empresa y trabajar para un medio que sigue habitualmente a esa empresa. ¿Cómo se llama a eso? ¿Se imaginan que un juez también se encargase de defender a un acusado?
Tampoco hay que cargar las tintas contra estos profesionales. La culpa, en gran parte, reside en nuestra tibieza. Los que venimos del periodismo pensamos que somos "periodistas venidos a menos" -en algún momento de nuestra vida, al menos-, mientras que los que provienen del marketing o la publicidad piensan que esto de las RRPP es un asunto menor; el hermano pequeño del gran sector publicitario.
Y con estos prejuicios que tenemos respecto a nuestra profesión, pues así nos luce el pelo. Los dircom tienen su asociación -al fin y al cabo ser dircom tiene su prestigio-, los periodistas, los abogados, los médicos… ¿Y nosotros? ¿Aquellos que representamos el buen nombre de una marca ante la prensa? ¿No merecemos un trato similar?
Personalmente, no tengo complejos respecto a lo que hago. Me gusta mi trabajo y me gusta trabajar en una agencia de comunicación. Y me gustaría que todos lo supiesen y que aquellos que hacen lo que yo -independientemente de la posición o el cargo-, puedan definirse inequívocamente. ¿Qué tal suena Agente de Prensa?
Este artículo ha sido publicado en PR Noticias.
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